El templo del amor no es el amor mismo;
El verdadero amor es el tesoro
No las paredes al respecto.
No admires la decoración,
Pero envuélvete en la esencia,
El perfume que te invade y te toca.
El principio y el fin.
Descubierto, esto reemplaza todo lo demás,
Lo aparente y lo incognoscible.
El tiempo y el espacio son esclavos de esta presencia.