Hay un lugar donde termina la acera
y antes de que comience la calle,
y allí la hierba se vuelve blanda y blanca
y allí el sol arde carmesí,
y allí el pájaro lunar descansa de su vuelo
para refrescarse en el viento de menta.

Dejemos este lugar donde el humo sopla negro
y la oscura calle vientos y curvas.
Más allá de los pozos donde crecen las flores de asfalto
caminaremos con una caminata medida y lenta
y mira a dónde van las flechas blancas como la tiza
al lugar donde termina la acera.

Sí, caminaremos con una caminata medida y lenta,
e iremos a donde van las flechas blancas como la tiza,
para los niños, ellos marcan, y los niños, ellos saben,
El lugar donde termina la acera.